jueves, 23 de septiembre de 2021

¿Y quién limpiará al limpiador?

 

BAC Nord (Cédric Jimenez, 2021)


Greg Cerda (Gilles Lellouche), Antoine (François Civil) y Yass (Karim Leklou) forman un trío de colegas policías destinados a vigilar el norte de Marsella. Pertenecen al BAC Nord, una brigada que cumple con el cupo ejerciendo de matones sobre mindundis que trapichean con tabaco, tortugas, chocolate o yerba. Yass está casado con Nora (Adèle Exarchopoulos), también policía y embarazada que, en esta cinta, menos mal, no hace esas cosas con los labios.


Antoine tiene una confidente, Amel (Kenza Fortas), y Greg, que fuma como un carretero cigarros de contrabando, cree en su amigo y superior Jerome (Cyril Lecomte), quien les plantea la posibilidad de ascender y salir de las calles si dan con la cueva de la droga en el barrio más peligroso de la ciudad. Amel acaba confiando en Antoine a cambio de unos kilos de marihuana, pero Jerome les impide utilizar la decomisada, por lo que tendrán que apañárselas para llevar a cabo la operación. Hasta aquí puedo leer para no hacer spoiler, pero piense el lector que en asuntos turbios menudea la gran política, hábil en estratagemas ocultas e hipocresías varias para acceder al votante.


BAC Nord, que está basada en hechos reales acontecidos en 2012 y que cuenta con la participación especial de Manuel Valls, no es una película de policías al uso, si no de marionetas en manos del sistema. La agresividad, salival y en un francés sincopado, confiere gran parte del vértigo y de la adrenalina que insufla el film. El resto lo pone la injusticia y la traición. Sin embargo, y a pesar del papelón de los tres protagonistas, se echa de menos verosimilitud. Demasiado bandana de postal. La película se deja ver bien, pero queda lejos del caos y del pánico que inspiran Ciudad de Dios (Fernando Meirelles y Kátia Lund, 2002), Gomorra (Mateo Garrone, 2008) o La virgen de los sicarios (Barbet Schroeder, 2000).




viernes, 17 de septiembre de 2021

Bachelard para bachilleres

 

Nunca es tarde si la dicha es buena...

Gaston Bachelard, falsacionista, propenso a un cambio de paradigma y constructivista, dice que «la opinión piensa mal; no piensa; traduce necesidades en conocimientos. Al designar a los objetos por su utilidad, ella se prohíbe el conocerlos. Nada puede fundarse sobre al opinión. Ella es el primer obstáculo a superar». Otro, no ceder ante el empirismo burdo porque “frente a lo real, lo que cree saberse claramente ofusca lo que debería saberse”. “Tener acceso a la ciencia es rejuvenecer espiritualmente [¿acaso un oxímoron, como un hielo abrasador?], es aceptar una mutación brusca que ha de contradecir a un pasado” (Boeglin, 127).


Referencias

Boeglin, Martha. Leer y redactar en la universidad. Del caos de las ideas al texto estructurado. 2007, editorial MAD.







miércoles, 15 de septiembre de 2021

Remate

   Dice Tácito (Eslava Galán, 2002:56), “es propio de la naturaleza humana odiar al que se ha ofendido”. 


Referencias

Eslava Galán, Juan. Historia de España contada para escépticos. Planeta (Historia y Sociedad), 2002.

Big Time

 

Big Time: la gran vida de Perico Vidal. (Ordoñez, 2014)


Este libro no es una película pero como si lo fuera. Después de todo un film surge de un guion y éste de una idea y ésta de...

Perico Vidal nació en Barcelona durante el estallido de la Guerra Civil. Hijo de un padre rico al que no conoció y gran bebedor, ambas cosas le abrirían las puertas del cielo. Aunque lo primero implica tristeza, la generosidad del progenitor, quién sabe si por cargo de conciencia, le supuso una educación avanzada en maneras e idiomas en el extranjero cuando en España imperaba el terror reaccionario nacional-católico. Eso mismo, la educación y el codearse, propició que contactara, trabajara y conociera a gran parte de la Gauche divine barcelonesa y del Star System hollywodiense de los cincuenta hasta principios de los setenta. Amigo de Sinatra, de Lean, de Vadim o de Marquand, su vida suena a viaje interestelar en tierra de gañanes a la fuerza. Lo segundo, la exageración y la sed, le supuso un calvario que se inició con el divorcio de Susan Diederich, la rehabilitación posterior, el abandono del oficio y la consecuente quiebra económica. Cualquiera que haya saboreado la gracia de hacer cine y de creer en él sabe cuán duro es el ostracismo. Supongo que Alcóholicos Anónimos también.


Aventura salgariana, trepidante, glamourosa, salpicada de riñas, anécdotas e irreverencias, como los deslices de Ava Gardner en los tablaos madrileños Olé!—, el texto atrapa y emociona. A ambas cosas contribuye el testimonio de Alana, la hija del protagonista. Pero además de olisquear a mitos encumbrados del celuloide, abraza la vitalidad de Perico Vidal en un ambiente opresivo que apuntaba a lo contrario, rememora cine y jazz mayúsculo, y transmite fe en algo. Sobre todo en farras y sana diversión, pero también en el trabajo del sector, hoy tan abundante, profesionalizado, preciosista y cientifista que roza lo vulgar. Sin duda, Ordoñez, entusiasta de los 60 y persona de ver, callar, anotar e interferir poco en el relato ajeno, le da la gracia que esta microhistoria necesitaba.


Referencias

Ordóñez, Marcos. Big Time: la gran vida de Perico Vidal. Los libros del Asteroide, 2014.


miércoles, 11 de agosto de 2021

La vocación se hace


El término según la RAE proviene del latín vocatio, -ōnis y significa «acción de llamar». Este mismo diccionario ofrece cuatro acepciones: Una relacionada con la inspiración divina y llamamiento a la religión; otra, similar, de convocación; una tercera incluye la advocación, vinculada al santoral y sus muy diversas protecciones pero también con la abogacía, y una cuarta enlaza con la inclinación a un estado, una profesión o una carrera. Además existe una locución verbal: «errar alguien la vocación» que significa “dedicarse a algo para lo cual no tiene disposición, o mostrar tenerla para otra cosa en que no se ejercita”.



Así, la palabra, se remonta al cristianismo y a la necesidad de devotos para propagar esta religión que se enfrentara a Roma. Es decir, se trata de un invento de unos dos mil años especialmente reescrito antes, durante y después de las cruzadas (S.XI-XII) para mantener y fortalecer el status quo de la Iglesia católica. O sea, que la cuestión místicoreligiosa se mezcla con la políticoterritorial. Ora et labora dijo San Benito de Nursia en el s.VI. Algo que la orden cisterciense tradujo en mucha disciplina y expansión. De esto se extrae, como establecieron en la vida occidental europea estos monjes en oposición a la vida supuestamente relajada de los cluniacenses, que la devoción implica trabajo. Si hubieran atendido a que un rayo de sol iluminara a toda su horda no se hubieran producido ni muchos de los desastres que Occidente arrastra consigo pero tampoco muchos de los avances de los que se vanagloria.


O sea, que el redil semántico del vocablo debe, indefectiblemente, abrirse a otros para que las cosas sean. Esta circunscripción no significa, por supuesto, que de entre cada camada no surjan seres más talentosos o más predispuestos que otros a una tarea. En cualquier caso, serían insuficientes. Por otro lado, ¿acaso esos genios no se nutren, como lo hacen los grandes pintores, del acervo cultural en el que lo sublime merodea con lo común y vulgar en el tiempo y el espacio? Por lo tanto, la sustancia que circunda a la vocación es amplia y diversa. Sin embargo, algunas profesiones se erigen en heroicas mientras otras son blanco de la ira popular. Como si algunas encarnaran la virtud y otras el vicio, no se tiene en cuenta quién ocupa la plaza ni su dedicación al trabajo, algo que no siempre se percibe con una claridad meridiana.


En manos de la rumorología y la osadía de la ignorancia, se da una sinécdoque a conveniencia donde la parte se toma por el todo. Un profesor/a jubilado a los sesenta años, aun cumpliendo con el requerimiento legal, es un/a vividor. ¿Qué sucede con los que trabajan en centros concertados con contratos reducidos y que tienen que cumplir con las expectativas clielentelares de familias muy exigentes y nada implicadas? ¿Y con los que trabajan en centros públicos donde las tasas de migrantes son elevadas? ¿Se trata de la misma vocación? ¿Se necesitan las mismas habilidades y conocimientos en todos los casos? ¿Siempre se ha precisado la misma predisposición? ¿Por qué no se recrimina de la misma manera una glorieta mal peraltada a un ingeniero, la mala educación de un empleado de banca, la explotación de un empresario o la dejadez de un operario?


Como apunta la misma acepción que incluye la tendencia profesional, la vocación también está relacionada con la “inclinación a un estado”. La RAE, escueta y prudentemente, no se mete en líos y lo deja ahí. ¿Pero qué significa? ¿Es este estado más importante, puesto que el diccionario lo sitúa en primer lugar, que la propia profesión? ¿Este estado es siempre el mismo, en el amor y en la adversidad? ¿Se puede trabajar este estado? ¿Cómo? Preguntas que contestan la psicología, las ciencias sociales o las religiones con mejores o peores argumentos. La mezcla e interconexión quizá ayudaría a entender al otro, persona ajena y monstruo interior.


Uno no cambia de la noche a la mañana. Quizá deba esforzarse por alcanzar algo inalcanzable y en ese esfuerzo probablemente resida cierta frustración porque no es tan sencillo modificar un ser como las malas lenguas y conciencias —quien sabe si vocacionales—, las mismas que atribuyen a la vocación un influjo divino, pretenden, de nuevo, a conveniencia. Las condiciones materiales y contextuales, además de volubles, sitúan a los individuos y determinan su acceso tanto a cosas materiales como inmateriales. La piedad y la compasión son importantes y necesarias.


Parece entonces que la “vocación” es una cuestión más compleja de lo que parece, más difícil de asir, más lejana a la doxa y que, tomando el símil de Simone de Beauvoir con la mujer, “la vocación se hace”. Deshacerse de prejuicios, empatizar, hacer y aprender de la experiencia, ceñirse al estudio y bloquear intrusiones descontroladas de terminología barata aderezan el cuerpo de Cristo. Amén.


Referencia

Los Diablos. “Un rayo de sol”. Un rayo de sol, Odeon 1969, https://www.youtube.com/watch?v=w92tpfwzMPU.



Viejos, vuestro

 

Para Herta Müller «L’àvia que canta viu sis anys més que el seu seny» («La abuela que canta vive seis años más que su juicio») (Pons 55).


Pero Alice Munro (Pons 58) discrepa,


D’ençà que s’havia establert la Seguretat Social, la gent no feia més que anar al metge i convertia la seva vida en un llarg drama d’hospitals i operacions, cosa que no feia sinó perllongar el període de ser una molèstia al final de la vida. («Desde que se instauró la Seguridad Social, la gente (mayor) no hacía más que ir al médico y convertía su vida en un encadenamiento de hospitales y operaciones que alargaba la molestia (para los demás) hasta el final»).


Sembles un pallasso”(Pons 37-61), historia de una hija extenuada que cuida a su madre mientras recuerda los desmanes de la anciana estando cuerda. La historia de una madre que pide un caballo y las tijeras “Munro”, en el segundo cajón de la derecha del bufete (mueble). Carré-Pons no esconde ser hija de carniceros.



Referencia

Carré-Pons, Antònia Com s’esbrava la mala llet. 2ª reimp. Club Editor, 2018.




viernes, 6 de agosto de 2021

Mercado de Obviedades

 

Rescato un comentario de Asier Mensuro en su crítica a Yo, mentiroso (Antonio Altarriba, 2020), cómic que cierra la trilogía sobre el ego a través del mundo del arte.


“Lo verdadero es aquello que el poder refrenda como tal, al margen evidentemente de su autenticidad” (Mensuro 92)


Luego si el poder miente ¿es legítimo rebelarse contra él y atacar la impunidad con la que actúa y refrenda su falsa autoridad? ¿Cómo hacerlo?



Referencia

Mensuro, Asier. “Una historia muy negra”. Descubrir el arte, n.º267, mayo de 2021, pp. 90-92.



lunes, 26 de julio de 2021

Archivar


"Un archivista, a veces, es peor que el fuego. Peor que el olvido" (Bonells 37).



Referencia

Bonells, Jordi. La Anunciación. Alianza Editorial, 2010.




Regresar al edén

 

Este texto es una reseña que no quería serlo pero como el libro en cuestión me dio par repensar algunas certezas propias la uso como una voz interna y, a la vez, reivindicación de la obra de un muy buen historietista y de una de mis pasiones, el cómic, género literario al alza largamente denostado.


La historia arranca en negro, como aquella película de von Trier. Formato apaisado y tacto satinado. Al cabo de varias páginas destellos en blanco esporádicos pero lineales que, según volteamos la hoja, identificamos con viñetas que, progresivamente, ocupan y llenan de colores las páginas. Esos colores, con abundancia del gris-azulado, el verde aceituna, el ocre y tonos pardos, reflejan una época de miseria y apagón: el franquismo. Regreso al Edén es el nuevo cómic de Paco Roca, autor que tiene fijación por la microhistoria. Un relato sensible que da voz a una historia no oficial también largamente acallada y que, sin embargo, padeció mucha gente, vencida o no, en distintas partes de España.


A partir de una foto, lo único y más preciado que le queda a Antonia, personaje y madre de Roca, Paco reconstruye la vida de la mujer y destaca los rasgos más significativos de su tiempo. En esa foto dominical dos hermanas y dos hermanos posan junto a su madre en la playa de Nazareth, más adelante reconvertida en puerto de Valencia. Una familia o lo que queda de ella puesto que falta el padre, un bruto, el hermano vividor y otra hermana casada y lejos ya ambos del entorno familiar. Pero el documento es también testigo de la ingenuidad de la joven y de un regreso imposible. Una proyección del edén.


La historia de Roca no solamente deja de ser particular, además empatiza con la cosmovisión de aquellas personas sometidas por el miedo, el hambre, el estraperlo, la ignorancia y la violencia desde las instituciones gubernamentales, las eclesiásticas y los malos vecinos. Sin embargo, y a pesar de la crudeza y las carencias hoy ya olvidadas, el autor no se aventura en definir la naturaleza humana y aguanta el pulso a la sensiblería y a la revancha. No es eso, aunque motivos de denuncia no faltan, lo que más le interesa sino comprender, saber, diseccionar su ser y, al mismo tiempo, dejar constancia del fulgor de esas vidas arrebatadas. Luces que irremisiblemente se apagarán, sí, pero en su mano estaba dejarlas caer en el olvido y, afortunadamente, no lo hizo.


Referencias

Roca, Paco. Regreso al Edén. Astiberri, 2020.




sábado, 24 de julio de 2021

Cultura del esfuerzo

 

«Trabajar deprisa para vivir despacio» (Montserrat Caballé (Boeglin 51))


Esta frase así, descontextualizada, podría inducir a error. Ni el menosprecio al trabajo ni el despliegue de sus virtudes son nuevos, ni tiene por qué colisionar el trabajo con el ocio. Vivimos una era muy flexible... No obstante, lejos de la carga pesada y en un contexto académico, Boeglin propone trabajar concienzuda y racionalmente para sentirse satisfecho y acometer el desafío que representa realizar un Trabajo Final de Grado (TFG), de Máster (TFM) o una tesis doctoral sin morir en el intento. Toma de apuntes, orden de ideas, técnicas de relajación, pausas, constancia, disciplina, un calendario, evaluación de los logros, gestión del tiempo, etc. Cosas que aligerarán y acelerarán la tarea y que deberían enseñarse desde el principio en el escuela para sacar mayor partido a las miles de horas que un estudiante pasa en el aula.


Pero, como animales sociales que somos, además funcionan como pautas para la vida y la emancipación porque, queramos o no, hipotecaremos parte de nuestro tiempo. Así que no es solo un consejo, es también una advertencia. Sin embargo, este aviso es falsable porque la vida nos enseña cómo se expande la corrupción a pesar de las buenas intenciones y métodos con las que cualquiera se empeñe. O sea, que la frase implica mucha fe y nos retorna al mantra benedictino ora et labora. Una decisión que, quién sabe, quizá sea lo único que nos pertenece y dé sentido a nuestras vidas cuando las extremidades crujen. Especialmente si, mecidas por una brisa suave y el rumor de la mar, reposan alerta al deseo sobre una playa de arena fina y blanca un día soleado libre de cualquier tipo de contaminación a una temperatura de 25º.



Referencia

Boeglin, Martha. Leer y redactar en la universidad. Del caos de las ideas al texto estructurado. MAD, 2007.




viernes, 16 de julio de 2021

Luri el vándalo

 

La buena voluntad de Luri es manifiesta pero en su rescate del docente como la figura central de la educación para transmitir contenidos desbarra ligeramente. En su defensa, sin embargo, el uso mercantilista de la escuela que hace el mercado, la dejación de la administración y el clientelismo de las familias, a menudo desorientadas en lo que significa educar. Luri defiende la escuela como un espacio de paz ajeno a las intromisiones y las frustraciones de los adultos. Reivindica un retorno al pasado ilustrado de la escuela republicana, a la excelencia y a la meritocracia. Sus intenciones son buenas y se basan en su experiencia y en la de muchos docentes pero en el ataque a la Escuela Nueva y sus derivados sentencia muy gravemente.


El destinatario de la Educación no es un “yo” psicológico (sic), sino un “yo” político. Hablar de la autonomía como un atributo del yo sitiado y despejado del sentido de copertenencia es hablar de la autonomía de un autista” (Luri 90).


A) El “yo” político integra al psicológico, como propuso Freud.

B) En la segunda frase puede que tenga razón pero, ¿qué sentirá un asceta? Y, ¿no puede haberlos entre nosotros?


La cosa se complica cuando cita a Tácito (Luri 95).

Corruptissima res publica, plurimae lege (“Los regímenes más corruptos son los que más leyes tienen”).


La tiene tomada con Freud y la intrusión de la psicología en asuntos públicos. Algo de razón no le falta. Pero esta frase sin tener en cuenta su buena intención es fácilmente traducible por la petición de la reinstauración de la Ley del padre más autoritaria. Está claro que la democracia es volátil y veleidosa, pero a ver si nos vamos a arrepentir de ciertas afirmaciones. Este zeitgeist que vivimos ahora de cierta repulsa a lo políticamente correcto se produjo en la República de Weimar y durante el período de entreguerras en el seno de la intelectualidad europea, dividida entre aliadófilos y germanófilos. Queda claro el descontento con muchos aspectos de la vida y la necesidad de más diligencia y celeridad en la propuesta y ejecución de soluciones, pero ya sabemos cómo terminó todo aquello. Ahora bien, la exaltación del ego las últimas décadas admite serias dudas sobre el compromiso social. Cuando éste se derrumba surge el caos más virulento. Algunos darán rienda suelta a lo más oscuro de su ser, otros serán sus víctimas. Quizá, después de todo, la moderación no esté tan mal. Puede que esta sea la auténtica reivindicación de Luri pero la expone mal.


Referencias

Luri, Gregorio. La escuela contra el mundo. El optimismo es posible. 2ª ed., Ariel, 2020.



sábado, 10 de julio de 2021

Ay (2)...

 

La lucidez del agotamiento, alma en pena, viejo, verdades como puños, hostias como panes.


«[W]hen we are young we invent different futures for ourselves; when we are old, we invent different pasts for others» («Cuando somos jóvenes inventamos futuros para nosotros; cuando somos viejos inventamos pasados para los demás») (Barnes 88).



«[A]nd If we’re talking about strong feelings that will never come again, I supposed it’s possible to be nostalgic about remembered pain as well as remembered pleasure» («Y si estamos hablando sobre sentimientos fuertes que nunca volverán, supongo que se puede estar nostálgico tanto del dolor recordado como del placer recordado») (Barnes 89).


Rematar con She Walks In Beauty (Marianne Faithfull & Warren Ellis, 2021). 


Referencias

Barnes, Julian. The sense of an ending. Random House (Vintage International), 2011.






viernes, 2 de julio de 2021

Ay...

 

When you are young, you think you can predict the likely pains and bleaknesses that age might bring (“Cuando eres joven piensas que puedes predecir los probables dolores y las crudezas que la edad puede traer”) (Barnes 65).





Referencias

Barnes, Julian. The sense of an ending. Random House (Vintage International), 2011.





Ceguera creativa

 

Contra la laxitud educativa, el antiintelectualismo, la frivolidad innovadora y la denigración de la figura de los docentes, cosas que, de entrada, afectan con creces a los que menos recursos tienen. La discusión es larga, ideológica y mercantil. Luri (32) propone.

En una ocasión, un alumno de una escuela de cine le preguntó a Steven Spielberg por las clases de creatividad, a lo que este respondió: «Lo que hace falta es conocer el oficio. Y trabajar mucho. Preocúpate por hacer bien el trabajo y deja los juicios sobre tu creatividad en manos de los otros».


Lamentablemente no sólo debemos preocuparnos por hacer bien el trabajo.



Referencias

Luri, Gregorio. La escuela contra el mundo. El optimismo es posible. 2ª ed., Ariel, 2020.



lunes, 14 de junio de 2021

La cabra

 

Entre dos proverbios africanos y el suspiro de un legionario.


Un ejército de ovejas liderado por un león es capaz de derrotar a un ejército de leones liderado por una oveja” (Couto 139).


Ahora bien,


[t]en cuidado con los leones, pero ten más cuidado con la cabra que vive en el cubil de los leones” (Couto 175).





Referencia

Couto, Mia. La confesión de la leona. 2012. Alfaguara, 2016.

jueves, 10 de junio de 2021

Yo plaqué a Teo García

 

Un decorador-director de arte que odiaba el modernismo catalán me confesó que no sabiendo qué hacer en Barcelona en julio los domingos se iba al decorado a barrer y pensar. Yo era atrezzista de montaje en aquel proyecto y no tenía ningún reparo en pasar el domingo entre volutas y elucubraciones. El caso es que hoy, hace un rato, mientras fregaba los platos pensaba en la película que vi ayer, Xtremo (Daniel Benmayor, 1978), y sobre la que haré una entrada. En el film, el protagonista es un karateka-repartidor de bofetadas. Pero el personaje real también ha escrito el guion, cosa que me sorprendió porque pensé que en este país no estamos muy acostumbrados a que se hagan películas sobre el ego de un actor. Lo cual no es cierto, puesto que ahí quedan las penelopadas, pero también la consideración al resto de los departamentos que participan en la confección de las películas mediante premios que se otorgan a personas para que se incrusten en nuestro imaginario.


Sea como fuere, Teo García, con sus 49 años, ha conseguido autohomenajearse y convertirse en el primer dador de hostias made in Spain serio. Lo fuerte del asunto, y casi rompo la vajilla de porcelana, es que ese tío compartió clase conmigo en, creo, 4º de EGB en las entonces Escuelas Nacionales de Vielha, y que quiso pegarme porque a) quizá le hubiera provocado llamándole "chulo", y b) porque como él mismo afirma es/era un fan acérrimo de Bruce Lee empeñado en practicar en los recreos con cualquiera que se le opusiera. No voy a decir aquí que él fuera un pretencioso pues queda muy lejos en el tiempo esa historia pero sí recuerdo dónde fue la pelea (en el recibidor o entrada del edificio) y que se saldó con un placaje e inmovilización al karateka después de que este soltara una patada dirigida a mi cara. Mala leche, sí. Creo que a partir de entonces no nos dirigimos la palabra en lo que quedaba de curso...


En aquella época la práctica de este arte marcial formaba parte de la escasa oferta de extraescolares divertidas en Vielha. Podías formar parte de la banda de música, jugar a fútbol o, si eras chica, convertirte en majorette y mito erótico para los chicos. A mí me tocó fútbol, que era gratis, pero algunos compañeros que han llegado a ingenieros practicaban la rotura de ladrillos. De hecho, yo también quise pero lo pospuse hasta que empecé a trabajar en la construcción. Pero ¡ay, huye de la vanagloria y regresa al redil!. Este tío es un crack de las artes marciales, su esfuerzo le habrá costado convertirse en quinto dan y, especialmente, conseguir financiación para la película. Spanish Dream. Formará parte del Olimpo de los dioses que se han codeado conmigo, ¿la oveja negra?


Referencias

Barricada. ”La oveja negra”. Balas blancas, 1992, https://www.youtube.com/watch?v=_CasNLWmiuY

Lucas, Beatriz. “¿Quién es Teo García, el aspirante a Vin Diesel español de Netflix tras Xtremo?”. Sensacine, 7 jun. 2021, https://www.sensacine.com/noticias/cine/noticia-18588214/









miércoles, 9 de junio de 2021

Malestares

 

En la novela de Couto (115), este diálogo.


Justamente padre, porque es una niña debe aprender a dar puñetazos, mordiscos, patadas…

Esas no son palabras de un creyente. Aquí enseñamos a amar al prójimo.

De quien más hay que defenderse es precisamente de los más prójimos.


Freud (1930) planteaba otra cuestión. ¿Se puede amar a un desconocido tanto o más que a alguien de tu familia?



Referencias

Couto, Mia. La confesión de la leona. Alfaguara, 2016.

Freud, Sigmund. El malestar en la cultura. 1930. Alianza Editorial, 1970.




domingo, 6 de junio de 2021

Cambio de manos

 

Gran Torino (Clint Eastwood, 2008)


Walt Kowalski (Clint Eastwood), veterano de la guerra de Corea (1950-1953), mecánico jubilado, racista, tradicional y malhablado, padre de dos hijos (Porelinteréstequiero y Andrés) y abuelo de varios nietos acaba de enviudar. Vive en un barrio habitado por migrantes de la etnia hmong. Puajj!, lapo al suelo, amarillos” para Wally, como le llama Sue, hermana de “atonThao”, el chico diligente que intenta robarle el Gran Torino del 72 como bautismo de fuego para entrar, en contra de su voluntad, en la banda del barrio que lidera su primo chungo. Para Walt el coche y Daisy, su perra, son lo más preciado e interesante de lo que le queda en la vida hasta que entabla relación con los vecinos y se erige en héroe de barrio. Las afrentas de la banda a Thao y a Sue desencadenarán el regreso de un Harry “el sucio” que ya no está para muchos trotes.


El viento mece la bandera, la luz es tenue, el cielo está encapotado. Presagio de la tormenta que se avecina, Gran Torino arranca con un tono inerme y de despedida que se ilumina con la espontaneidad interpretativa de Eastwood. Contrapicados y picados apuntan al personaje y al clímax de una carrera pero también avisan a navegantes. Canto del cisne de un héroe, concluye una época de estabilidad y, también, de paternalismo. Como sucediera en El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962), la modernidad se impone, en los gadgets, las armas y muchas maneras, pero algunas cosas permanecen. Son las mismas bandas estrafalarias de siempre con sus tipos feos, deformes y estúpidos. Son los mismos pueblerinos asustados de Infierno de cobardes (Clint Eastwood, 1973). Detrás de este héroe vendrá otro. Quizá no deba ser tan expeditivo pero sin duda es necesario. La fe es crucial.


Clint Eastwood lleva despidiéndose desde Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992) y haciendo lo que siempre ha hecho de una manera magistral y entrañable. A nadie le gustaría tener un padre como Walt pero a todos un vecino como él. Que repita hasta la saciedad “jamón” y “atontao” solo a los pusilánimes puede molestar. Ay, cuánto se le echará de menos cuando ya no esté.



Referencias (en APA)


Def Con Dos. “No me ralles el coche”. En: Alzheimer (1995). España: Dro East West. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=mXtQ-ZrtZts

Eastwood, Clint (2008). Gran Torino. USA, Alemania, Australia: Village Roadshow; Malpaso Productions; Media Magik Entertainment.





Tan lejos, tan cerca (1)

 

Hace unos días en Estados Unidos,

«los dioses aplastados se vuelven demonios» (Offill 140).


Hace poco, en Mozambique,

«una palabra que no puede salir de la boca acaba convirtiéndose en baba ponzoñosa» (Couto 101).




Referencias (en MLA)

Couto, Mia. La confesión de la leona. Alfaguara, 2015

Offill, Jenny. Clima. Libros del Asteroide, 2020.